Primero: recuerda esto
Tienes los mismos derechos que cualquier otra persona.
Ser mujer y tener una discapacidad no reduce tu capacidad para decidir sobre tu vida, tu trabajo, tu salud o tus relaciones.
Si alguien toma decisiones por ti sin escucharte, sin informarte o sin respetar tu voluntad, puede estar vulnerando tus derechos.
Situaciones que pueden ser discriminación
A veces la discriminación no es evidente. Puede aparecer de estas formas:
- No adaptan un puesto de trabajo cuando lo necesitas (ajustes razonables).
- Te preguntan en una entrevista cuestiones sobre tu vida personal que no son relevantes.
- No te permiten participar en actividades por “precaución”.
- No te facilitan información accesible.
- Deciden por ti en el ámbito sanitario sin respetar tu consentimiento.
- Te impiden acceder a recursos por considerar que “no es para ti”.
La denegación de ajustes razonables es discriminación directa.
En el empleo: qué puedes hacer
Si sufres discriminación laboral:
- Recoge pruebas (correos electrónicos, mensajes, documentos).
- Solicita por escrito los ajustes razonables que necesites.
- Pide asesoramiento a un sindicato o entidad especializada.
- Consulta con los servicios públicos de empleo o inspección de trabajo.
Las empresas están obligadas a garantizar igualdad de oportunidades.
Si sufres violencia o abuso
Las mujeres con discapacidad tienen mayor riesgo de sufrir violencia de género.
Si te encuentras en una situación de violencia:
- Llama al 016 (no deja rastro en la factura).
- Si hay peligro inmediato, llama al 112.
- Solicita recursos accesibles (intérprete, lectura fácil, apoyos).
- Pide ayuda a una persona de confianza.
Tienes derecho a protección, aunque dependas económicamente de tu agresor.
En el ámbito sanitario
Nadie puede intervenir sobre tu cuerpo sin tu consentimiento libre e informado.
Tienes derecho a:
- Información clara y comprensible.
- Tiempo para decidir.
- Apoyos para comprender la información médica.
- Negarte a un tratamiento.
Organizaciones y recursos que pueden ayudarte
- Servicios sociales de tu ayuntamiento.
- Oficinas de igualdad.
- Entidades de discapacidad.
- Asociaciones de mujeres.
- Defensor del Pueblo.
No tienes que afrontar una vulneración de derechos sola.
Un mensaje importante
Pedir ayuda no es debilidad.
Exigir tus derechos no es conflicto.
Es ejercer tu ciudadanía.